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Feromona AMOR A PRIMER OLFATO

Siempre ha existido un desenfrenado encanto sobre ciertos comportamientos humanos que nos llaman la atención. La fascinación sexual por algún individuo, no es más que un proceso de comunicación química. Y pues, es que nosotros como los animales, en el momento de sudar, eliminamos un componente maravilloso, que se llama Feromona.

Este canal de comunicación privado, es tan mágico y encantador, que es inodoro. No somos conscientes de estos olores que pueden llegar a desencadenar el amor. Nuestro olfato puede distinguir un olor individual, igual que nuestra vista puede distinguir a una persona querida entre la multitud. Las feromonas se esconden tras nuestra piel. Nos sumergen en un mundo donde lo inimaginable, recobra sentido y donde el placer se yuxtapone a la razón. Algo así como, AMOR A PRIMER OLFATO.

Usted va caminando por la acera y sus pensamientos están volcados en su propio mundo, hasta que una fuerza opuesta aparece frente a sus ojos. Empieza desde la mirada. Una mirada tácita, que despliega la curiosidad. De repente, este nuevo ser se acerca a usted a preguntarle una dirección. La nariz vuelca su función inconsciente y activa el órgano vomeronasal, absorbiendo la información de tránsito, de las feromonas de una pareja en potencia que tiende a sus opuestos genéticos.

Desde tiempos atrás, ha sido un tema de escepticismo, pues no se creía que las feromonas tuvieran relación con el cerebro, pero nuevas investigaciones, como por ejemplo, la del doctor Louis Monti Bloch, plantean que en realidad este supuesto órgano difunto, está en realidad vivo, construyendo un detector amoroso útil. Este señor, utilizó a una joven, como conejillo de indias, para recibir señales eléctricas que venían influenciadas por la introducción de una Feromona en el órgano vomeronasal.

Dentro de esta realidad inspiradora todo es perfecto, el hombre se emociona y su mente comienza a maquinar, se pregunta: ¿Es la manera ideal, para enamorar a quien me gusta, utilizar feromonas en potencia?
En realidad no hay una manera química para enamorar, pero sí hay un paso de atención, la que se logra con alguien, que se identifiqué con su química. No sea incrédulo, comprar perfumes o lociones con una dosis apropiada de feromonas, no va ser su cupido.

En este juego caemos, pues el consumismo, nos plantea las soluciones a la mano, incompletas. Es por esta razón, que debe usted saber, que hay diferentes estímulos para enamorar a la pareja ideal. La Feromona, es tan sólo una herramienta, que lo guiara, como quien encuentra la salida en un laberinto, a involucrarse con quien realmente despierta vida en usted. El placer, se ha vuelto conformista.

El placer se mide por una satisfacción momentánea y entonces el ser humano conflictual, cambia momentos de ansiedad y frustración, por placer sin un significado verosímil, para nuestro espíritu sexual.

El amor debe ser un complemento de muchos factores, que inviten a la atracción a volar, por las ilusiones de una felicidad eterna. Las sensaciones que denotan esta atracción, también deben estar invadidas por los cinco sentidos, desvaneciendo una idea facilista de entrelazar almas, por una idea de la mente. La verdadera razón del coito, tiene que dejar de ser la eyaculación sin sentido, el yacimiento de una compenetración, debería fijar un movimiento espiritual.

No olvides que las feromonas, son una receta sin alma, tú le darás ese toque de sazón, para encontrar su corazón.

Autor: Laura Barbosa

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